Tu tarifa de internet supera los 100 Mbps, pero el ordenador indica un enlace Ethernet de 100 Mbps. Empieza por la conexión entre el equipo y su vecino de red inmediato. Contratar más velocidad no cambia un enlace local que sigue negociando la misma tasa.
Compara cifras que signifiquen lo mismo
La velocidad del enlace es la tasa negociada de la conexión; una prueba en el navegador mide una transferencia por un recorrido más largo. Un gestor de descargas puede mostrar megabytes por segundo en vez de megabits. Dividir 100 megabits entre ocho da 12,5 megabytes por segundo antes de la sobrecarga, no una velocidad de descarga garantizada.
Anota la velocidad del enlace y la transferencia medida, con sus unidades. Un enlace de 1 Gbps con una descarga lenta requiere una investigación distinta de otro que indica expresamente 100 Mbps.
Dibuja el recorrido corto
Enumera adaptador, base de conexión, cable, toma de pared y posibles switches hasta el router. Comprueba las especificaciones de cada puerto. Intel destaca la necesidad de compatibilidad gigabit en ambos extremos y recomienda autonegociación para sus adaptadores gigabit. Forzar una velocidad no sustituye localizar la limitación.
Haz una prueba pequeña. Microsoft recomienda revisar el cable Ethernet y probar otro. Usa uno que sepas que funciona, conéctalo bien y observa si cambia la velocidad del enlace. Después puedes probar por separado otro puerto adecuado del router. No cambies cable, puerto y controlador a la vez: no sabrías qué resolvió el problema.
Guarda los resultados antes de comprar
Por ejemplo: «cable original: 100 Mbps; cable de sustitución en los mismos puertos: 1 Gbps». Es una pista útil sobre ese recorrido, aunque no identifica el defecto preciso del cable viejo.
Si nada cambia, añade los modelos del adaptador y los puertos a tus notas y consulta las instrucciones del fabricante. Tras la solución, repite la transferencia: un enlace más rápido elimina una posible limitación, pero no garantiza el rendimiento del servidor remoto o del almacenamiento.