La respuesta llega ordenada, con tres citas. Parece terminada. Lo importante es averiguar si esas páginas respaldan la afirmación concreta que vas a utilizar.
Elige la afirmación decisiva
No hace falta comprobar todas las frases con la misma intensidad. Identifica lo que cambiaría tu decisión: compatibilidad, una limitación del producto o un plazo.
NIST describe el riesgo de que los sistemas generativos produzcan contenido incorrecto con confianza, incluidas citas. Una explicación pulida es un punto de partida para verificar, no un sustituto de la comprobación.
Abre la fuente tú mismo
Comprueba que existe, pertenece al editor indicado y contiene la información relevante. Lee el párrafo completo. Una página sobre una versión anterior puede ser correcta sin demostrar nada sobre la actual.
Un enlace a la portada de una empresa no prueba una función concreta. Busca la documentación específica, el anuncio o el estudio original. También conviene comparar el nombre citado con la dirección real del enlace.
Separa evidencia e interpretación
Imagina que una respuesta dice que un dispositivo «funciona sin conexión». La fuente quizá solo permita consultar archivos descargados previamente. La diferencia importa si quieres editar documentos nuevos durante un vuelo.
Anota la afirmación y el fragmento que la sustenta. Si hay un salto, limita la afirmación en vez de rellenarlo con una suposición cómoda.
Revisa la fecha y las excepciones
Busca la fecha de publicación o actualización, regiones admitidas, planes de pago y requisitos de versión. Si la decisión importa, contrasta con otra fuente independiente o primaria.
Pedir al mismo sistema que repita su respuesta no constituye una confirmación independiente. Si no encuentras pruebas, deja la cuestión abierta. «Sin verificar» sirve más que una frase rotunda que no puedes justificar.