La nueva web aparece en tu teléfono. Un compañero sigue viendo la versión de ayer. Antes de volver a cambiar la dirección, averigua qué capa devuelve información antigua.
Nombres y respuestas guardadas
Los resolutores DNS pueden recordar respuestas durante un periodo determinado por el TTL del registro. Una respuesta todavía válida en caché puede seguir proporcionando la dirección anterior tras un cambio en el servidor autoritativo.
No existe un instante en el que todas las cachés del mundo se renueven a la vez. Reducir el TTL después no acorta retroactivamente la vida de una respuesta ya almacenada con el valor antiguo.
La página también puede estar guardada
Obtener la dirección actual del servidor no garantiza recibir contenido recién generado. El navegador o una capa de distribución pueden reutilizar una respuesta almacenada.
Anota qué cambia: la dirección resuelta, el contenido o ambos. Llamar «propagación DNS» a cualquier retraso puede llevarte a corregir la parte equivocada.
Cambia una cosa cada vez
Como responsable del sitio, compara la respuesta autoritativa con la del resolutor del visitante afectado. Después revisa el contenido esperado en el destino y las reglas de caché HTTP.
Evita editar los registros repetidamente mientras esperas. Cada cambio adicional complica reconstruir qué versión recibió cada persona y por qué.
Prepara una transición con margen
Antes de una migración prevista, revisa el TTL. Si lo ajustas con antelación, deja que transcurran los plazos de caché anteriores. Mantén operativo el destino antiguo durante la transición cuando sea posible.
Para el visitante, forzar una recarga puede comprobar la caché del navegador, pero no vacía todas las cachés de la red. Comunica la dirección exacta, la hora aproximada y lo que ves. Eso ayuda a separar un cambio pendiente de otro fallo.