Un gestor puede proteger bien su bóveda y, aun así, exportar un archivo que cualquier hoja de cálculo permite leer. Esa copia temporal necesita un trato distinto.
Comprueba el formato
Lee las instrucciones de exportación del gestor actual y las de importación del nuevo. No supongas que el archivo conserva el cifrado de la bóveda. Trata un CSV legible como una colección de credenciales, no como una lista inofensiva de cuentas.
Elige una carpeta que controles. Evita ubicaciones compartidas o que se sincronicen automáticamente a destinos que no has revisado. No compartas pantalla mientras inspeccionas datos sensibles.
Verifica algunas entradas
Importa mediante la interfaz oficial del nuevo gestor. Comprueba sitio, usuario y contraseña en varias entradas, incluida alguna con caracteres especiales. Revisa aparte si se transfieren notas, passkeys u otros elementos: importar contraseñas correctamente no demuestra que haya pasado todo.
Mantén el acceso a la bóveda original mientras compruebas el resultado.
Retira las copias temporales
Después, elimina la exportación y revisa la papelera correspondiente y posibles copias sincronizadas sin querer. El borrado ordinario no garantiza que los datos sean irrecuperables en todos los dispositivos o respaldos.
Es mejor limitar desde el principio el número de copias y el tiempo que permanecen disponibles. Si el archivo quedó expuesto, actúa sobre las credenciales afectadas; borrarlo después no deshace el acceso que otra persona pudo haber tenido.