Pides a una IA que extraiga tareas de un correo antiguo. Dice que el archivo llegará mañana, pero ese mañana depende de cuándo se escribió el mensaje. No se refiere necesariamente al día siguiente de pegarlo en el chat.
Incluye la fecha y hora originales y la zona horaria, si las conoces. Pide que la expresión original aparezca junto a la fecha propuesta. Si falta el momento de envío, deja la fecha pendiente en lugar de tomar hoy como referencia automática.
Prueba con un ejemplo sencillo: un mensaje enviado el lunes dice «mañana por la tarde». Se refiere al martes. Que alguien lo reenvíe el jueves no cambia el significado del mensaje original. «Por la tarde» tampoco fija una hora exacta: déjala pendiente en lugar de inventarla.
Revisa por separado las respuestas citadas. Una conversación puede contener varios «mañana» y «la semana que viene» escritos en fechas distintas. Conserva cada instrucción junto al autor y la fecha de su mensaje. Antes de crear eventos reales, aclara las fechas dudosas con la persona responsable. La precisión del calendario debe apoyarse en datos, no ocultar una suposición.