El móvil anuncia IA local, pero una herramienta de escritura pide permiso para conectarse a un servicio. Ambas cosas pueden ser ciertas: un mismo producto puede procesar tareas distintas por rutas diferentes.
Sigue la función concreta
Busca la documentación de privacidad de lo que vas a utilizar. Comprueba si funciona en el dispositivo, en servidores del proveedor o mediante otro proveedor, y qué determina esa elección. Apple Intelligence, por ejemplo, documenta procesamiento local y Private Cloud Compute.
No extiendas la promesa de una función a todas las aplicaciones de IA instaladas. Otra aplicación puede tener su propia cuenta, conexiones y política.
Averigua qué se transmite
Busca información sobre el texto, los archivos adjuntos, los identificadores de cuenta, la conservación y los comentarios opcionales. «No se usa para entrenar» responde a una pregunta, pero deja otras sobre procesamiento y almacenamiento.
Antes de enviar datos laborales o personales de otra persona, comprueba que puedes usar ese servicio para ello. Un ejemplo inventado suele bastar para evaluar la utilidad de una función.
Decide según la tarea
Envía solo la información necesaria y elimina los detalles irrelevantes. Si necesitas trabajar sin conexión, comprueba esa tarea concreta con la red desconectada y consulta su documentación. Que una operación funcione así no demuestra que todo el producto sea siempre local.