La aplicación de grabación recoge tu voz, pero en la reunión nadie te oye. Es una pista útil: al menos una forma de grabar funciona. La aplicación de videollamadas puede haber elegido otro micrófono o no tener permiso para usar el que quieres.
Abre sus ajustes de audio y selecciona tu micrófono. Di una frase breve y observa el indicador de nivel. Comprueba el botón de silencio de la aplicación y el interruptor físico de los auriculares, si lo hay. Cambia un solo ajuste y repite la misma prueba.
En Windows 11, busca los ajustes del micrófono en Configuración → Privacidad y seguridad. Revisa el permiso de la aplicación. Las aplicaciones de escritorio tienen aquí un control de acceso conjunto, no un interruptor individual para cada una. Si la reunión se abre en el navegador, el sitio web también puede necesitar permiso. Son controles distintos; activarlos todos no ayuda a descubrir cuál faltaba.
Una grabación local correcta no demuestra que el sonido llegue a la reunión. Usa la llamada de prueba de la aplicación, si existe, o haz una llamada breve y privada con alguien dispuesto a ayudarte. Cuando funcione, retira los permisos temporales que ya no necesites y conserva los necesarios para tus llamadas.