Envías un documento, lo corriges en OneDrive y supones que el destinatario verá la corrección. Depende de lo que hayas enviado. Un adjunto normal es una copia independiente; un enlace apunta al archivo en línea y depende de sus permisos.
Decide qué necesita la otra persona
Para entregar una versión concreta, adjunta la copia revisada. Para seguir trabajando juntos, un enlace permite usar el mismo documento. Outlook ofrece ambas posibilidades, aunque los controles cambian entre el nuevo Outlook, el clásico y la versión web. Mira las opciones del archivo en el borrador, no solo el icono del clip.
Imagina que envías la lista de preparación de un envío del martes y luego añades los artículos del miércoles. Quien tenga la copia adjunta del martes no recibirá esos cambios automáticamente. Quien abra el enlace podría ver el documento posterior. Indica si entregas una versión fechada o un archivo de trabajo.
Revisa lo que has insertado
Si es una copia, abre el adjunto y comprueba el contenido y la versión. Un archivo reciente sugerido o una descarga con nombre parecido podrían no ser los correctos.
Si es un enlace, revisa quién puede abrirlo y si puede editarlo. Que tú tengas acceso no demuestra que alguien ajeno a tu organización también lo tenga. Si necesitas hacer una prueba, utiliza un archivo sin información personal con el colaborador y los permisos previstos. No amplíes el acceso a un documento privado solo para conseguir que la prueba funcione.
Una vez enviado, modificar el original en línea no actualiza el adjunto recibido. Tampoco cambiar los permisos del enlace elimina las copias que alguien ya haya descargado. Ten en cuenta esos resultados distintos al elegir cómo entregar el archivo.