Que la galería del teléfono esté vacía no demuestra que quede espacio en tu cuenta de Google. Empieza por comprobar qué cuenta aparece en el aviso de Gmail. En un ordenador compartido, mira la imagen del perfil antes de borrar nada: podrías estar revisando un buzón distinto del que dejó de recibir mensajes.
Localiza el espacio que importa
Gmail comparte almacenamiento con otros servicios de Google. Al alcanzar el límite, los mensajes entrantes pueden devolverse al remitente. Borrar del portátil un archivo adjunto descargado no resuelve, por tanto, una cuota agotada en la cuenta.
Consulta el desglose del almacenamiento antes de elegir qué eliminar. Quizá unos vídeos antiguos ocupen mucho más que años de mensajes breves. Eso invita a revisarlos, no a borrar toda la categoría. Guarda una copia independiente de lo que necesites conservar y ábrela antes de eliminar el original.
Los mensajes de Papelera y Spam también ocupan espacio. Revísalos antes de borrarlos definitivamente, sobre todo si estás buscando un correo perdido. El indicador de almacenamiento puede tardar en actualizarse después de la limpieza. Si se trata de una cuenta de trabajo o de estudios y no sabes qué cuota tiene, consúltalo con su administrador.
Comprueba la recepción y recupera lo pendiente
Cuando el indicador muestre espacio disponible, envía una prueba breve desde otra cuenta tuya o pide ayuda a alguien. Comprueba que llega al buzón correcto y anota aproximadamente durante cuánto tiempo estuvo lleno.
Imagina que te enviaron la confirmación de una cita durante ese intervalo. Recibir la prueba de hoy no demuestra que la confirmación de ayer vaya a aparecer sola. Pide al remitente que compruebe el resultado del envío y lo repita si hace falta. Si llegan mensajes nuevos pero sigue faltando uno antiguo, investiga ese correo, incluido Spam y Papelera, en lugar de seguir borrando datos.